martes, 16 de diciembre de 2014

Y apareciste

Sólo sé que este amor ya no se toca.
Y apareciste; estabas escondida debajo de mis sábanas, en el pliegue de mis ojos, en el roce de mis dedos, en mi misma piel.
Y puede verte. ver esos ojos penetrantes azabache, que carcome todo el ser.
Y llegaste, llegaste como una tempestad, tiempo perfecto para amarte.
No había nada, solo el silencio amoroso de nosotros, porque tu lengua palpitaba sobre mi sien.
Dulce voz de mi agonía. Dulce esperanza y fe. Fe? si, por amarte y adorarte, Esperanza? si, esa que siempre ha sido y con ganas de no escapar otra vez.
No recuerdo ya más nada que no sea tu andar descalzo entre sombra y sombra y de luz en luz.
Tuyo? Si, tuyo por siempre, hasta que el infinito caiga rendido ante tus pies.
No quiero ser ya otra cosa, que esclavo a plenitud de tus besos en rosa. Amarte para escribir mil versos en prosa. Esos, que de vez en cuando erizan la piel. Eros Apasionado


No hay comentarios:

Publicar un comentario