lunes, 3 de agosto de 2015

Edén

Tiempo... 
Quedaba muy poco tiempo. 
Las luces del tablero de la gigantesca nave brillaban encendidas en color rojo.
Los propulsores fotonicos brillaban intensamente aplicando todo su poder de impulso en vano. 
La nave había sido atrapada por la fuerza de atracción de aquel agujero negro. 
Sus enemigos al ver que no podría escapar se fueron alejando en sus naves de combate. 

En la cabina de mando la criatura terminó de grabar un mensaje que sabía no sería leído por nadie. Se metió en la cámara criogénica y pulsó el disparador. Se durmió instantáneamente. 
La nave continuaba luchando contra la tremenda fuerza de gravedad que hubiera destruido a
cualquier otra nave, 
pero no a ella. 
Tenía una misión, 
un objetivo, 
y lo cumpliría a cualquier precio.
Su misión era proteger a la Reina. 
Y así lo haría hasta el último ergio de energía de sus generadores. 
Sin embargo las titánicas fuerzas la arrastraban cada vez más... 
El gigantesco agujero negro finalmente se tragó la nave,
pero ya no había nadie para verlo. 

Hubo un resplandor en el cielo, una columna de fuego iluminando la noche 
que sólo fue visto por los lobos. 
Los motores gemían agonizantes tratando de frenar la nave. 
Consiguió detenerse a dos metros de altura y luego se desplomó, 
aunque sin grandes consecuencias. 
Los sistemas de emergencia actuaron inmediatamente y el críogenerador se detuvo. 
La nave desvió automáticamente toda la energía restante a los soportes vitales de la criatura congelada. 
Ya nunca más podría recorrer el espacio. Pero no importaba. Había logrado salvar a su reina.

 La criatura despertó y no podía creer que aún vivía. 
 Empezó con los análisis. 
 La computadora maestra no podía decirle donde estaba.
 Datos insuficientes. 
 Planeta habitable. 
 Atmósfera respirable, con una gravedad adecuada y temperaturas agradables. 

 Hay vida aquí !!! 
 -Susurró ella- 

 Si... 
 Había vida. 
 Ella aún no lo sabía. 
 Pero escondidos entre los árboles había dos pares de ojos oscuros vigilando la nave.

 Descendió lentamente por la rampa.
 Tocó la tierra e irguió su cabeza. 
 Aspiro el aire fresco reconociendo nuevos olores con la bífida punta de su lengua.
 La Reina se alejó reptando rápidamente de esa nave que pronto no sería más que un montón de cenizas... 

 Así fue que un día ocurrió, 
 tal y como fue escrito en las Crónicas Obscuras... 
 Así fue como un día, 
 la Serpiente llegó al Paraíso...

 Lo demás ya es otra historia. 

 Elo.


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