Soy, de las que resisten borrascas
consciente, de los avatares de la vida
la que surge de entre la hojarasca
y transita sin triviales ironías.
Soy, de las que avanzan con fuerza
aunque el alma se desgarre, en mi adentro
o quizá la pena, me avasalle en demasía
pero arremeto y sigo contra el viento.
Ya no me invaden, mohínos sentimientos
ni me apremia la tortuosa soledad
no hay temor, que me ciegue los caminos
ni pacto, con la enviciada vanidad.
No presagio los vaivenes del destino
que me arrastran, como olas en el mar
me limito a confinar lo negativo
gratificando el valor, que Dios me supo dar.
No prejuzgo, los que hieren la conciencia
enmarañados en desidia sin razón
pobres seres de ingrata existencia
que pululan en la tierra con dolor.
Ya no plaño en las noches desoladas
bajo el manto de la cruel desilusión
atesoro ilusiones encontradas
en el vórtice de mi exhausto corazón.
Así soy,
la que suple vendaval, por tenue brisa
que socava, enterrando sinsabores
conmuta lágrimas, por una sonrisa
y quien espera que un día
de mí... te enamores.
Miriam D. Chamba.

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