martes, 16 de septiembre de 2014

Uno, dos o mil momentos

Cuando te vuelva a tener esta noche entre mis brazos, sin más testigos que la luna y las estrellas que brillan allá, lejanas en lo alto, te cubriré de suaves besos, jugaré a enredar con mis dedos tus cabellos, te esconderé en mi pecho y te acariciaré todo entero, así muy lento, al compás de tu silencio. Serán uno, dos o mil momentos que anticipen y despidan en amante sentimiento, el encuentro de tu boca con mi boca, de tus besos con mis besos, de mis suspiros y tu aliento, un mágico preludio y una dulce despedida a la unión enardecida de tu cuerpo con mi cuerpo. María Elena Astorquiza V.


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