lunes, 3 de noviembre de 2014

Levántate y anda

No quiero resucitar a un muerto. Lo que quiero es despertar a un dormido. A qué esperas. ¿Desde que te levantas hasta que te acuestas, cuánta conciencia pones al hecho de estar vivo?. ¿Cuánta conciencia pones al hecho de ser humano y trascendente?. Levántate y anda. Todo cuanto contemplas a tu alrededor forma parte de una biblioteca existencial que acoge el mayor de los conocimientos: el sentido de la existencia, y la mecánica de la vida. Es decir, el secreto de la vida en la escuela planetaria Tierra. Levántate y anda. No te conformes con pensar que estás vivo, y que culminas cada día después de haber hecho lo que debías hacer. Ante todo, lo que tienes que hacer es aplicar conciencia a la mecanicidad de vivir, para que la mecanicidad de vivir dé paso al fluir en el vivir. Yo te entiendo: somos seres de Luz encorsetados en un envoltorio biológico y estructural que sostiene una identidad energética, y la verdad es que necesitamos un vehículo físico con mayores prestaciones y potencialidades. Y entonces te dices a ti mismo: “hago lo que puedo”. Sin embargo, tengo que decirte que no se trata de hacer lo que se puede, sino de hacer lo que se debe en función de tu nivel de conciencia. Y si estás leyendo esto, y alguna vez te has planteado una parte de lo que te digo, es porque sabes lo que debes hacer. Y lo que debes hacer ya te lo he dicho: aplicar conciencia al hecho cotidiano, pero trascendente, de vivir. Levántate y anda. La sucesión de los días y las noches solapa la sucesión de procesos energéticos de la conciencia vinculados al entorno energético y consubstancial. Y esos procesos inciden en ti, en tu fisiología, en tu psicología, en tu emotividad, y en los procesos más íntimos de la conciencia. Por lo tanto, no puedes dejar pasar los días pensando además que tienes muchos días por delante, pues cada día es único e irrepetible en su esencia y en la dinámica y cinética de acontecimientos que lo componen. Y, por otro lado, nada garantiza que mañana estarás aquí, posando tus pies sobre la Gran Madre planetaria que te dio la vida. Así que levántate y anda. No lo dejes para más tarde. Despierta, y camina en libertad. Miguel Angel del Puerto

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