Hermosa la naturaleza humana, que nos muestra como ir ascendiendo, el niño ama sin poner por en medio la razón, tiene en cambio el poder de la intuición, ese que nace de la infinita sabiduria del corazón aún sin educar y, en el proceso de la educación, una vez formado el adulto comienzan las hormonas a funcionar y con ellas las visceras que las gobiernan, es entonces cuando se confunde el amor con "visceralidad" (deseo, luego entonces busco, odio, luego entonces ataco, soy herido-luego entonces hiero) las reacciones primarias del Amor, al llegar la edad adulta, evolucionamos poniendo a trabajr el cuerpo mental para dominar el visceral, entonces comenzamos a buscar lo conveniente, lo inteligente hasta llegar a lo justo, pero lo justo, no siempre será lo correcto hasta no llegar al tercer paso: poner a funcionar el cuerpo emocional, ahí donde rige el corazón y su propia memoria, ahí donde regresa la intuición y se escucha a la verdadera conciencia, ahí donde el hombre se hace consciente de que "dar" es la clave de la felicidad, al igual que cuando se era niño.
Quien ya domino su cuerpo visceral, jamás volverá a pensar en el deseo, en la venganza, en el rencor o en la decepción. Quien ya dominó su mundo mental, jamás volverá a pensar si es justo o no querer a alguien, si hay limites para el amor o si entregarse es dejarse indefenso y propenso al sufrimiento.
Solo quien comienza a vivir bajo las reglas del amor y en concordia de su mundo Emocional, entenderá que el Amor alimenta, perdona y sana, porque cuando se ama en esta etapa, no se espera nada a cambio, se guia solo por su Alma, que es la única que está por encima y requiere de "dar" ese amor incondicional para cumplir su misión y deslizarse por el mundo sin sufrimiento, ignorante el hombre que espera algo a cambio, porque está viviendo aún para los demás y no para su propio espiritú, su única responsabilidad, ignorante también quien ofrece su corazón a quien no se lo ha pedido y quien deja que su templo más sagrado sea profanado, ignorante quien no cuida de si mismo y se cuida de no entregarse al amor sin medida, aquel que espera a cambio, aquel que invierte, aquel que guarda memoria, porque sentir amor es algo que no se hace por nadie, se hace por uno mismo, porque es ahí donde está el secreto del "SER".
El amor incondicional, tiene poder absoluto y jamás será mal correspondido, no es el receptor quien tiene que entenderlo y si el emisor, la música se emite cuando ha sido creada y aquel cuyas fibras son sensibles, bailará por añadidura, en el baile del amor se contagia por consecuencia y la felicidad llega moviendose al vaivén, de tal manera que la sintonia se hace tan grande que une y eleva el alma de los bailarines. Desconozco su autor.

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