Mis labios sentían el calor
de tu aliento
degustando tu aire
con alma añeja.
Mis labios húmedos en tu boca tibia,
mi lengua te profanaba
y la tuya
me buscaba el alma.
Nuestras bocas se acoplaban
conociendo, como entendiendo,
que no importaba
quienes éramos.
Porque así eran las bocas juntas...
mucho más que besos.
Desconozco su autor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario