miércoles, 15 de octubre de 2014

Un vampiro sin nombre

Siempre hablé en pasado, y no fueron los otros los que ahuyentaron los cuervos de este cielo. Tú lo entiendes, como en un interludio largo y sagrado, mordiste la manzana y te arrancaron las manos, para dejarlas bajo mis sábanas...bajo mis sábanas... un vampiro sin nombre, un muñeco sin alma, un traidor para mí mismo. En eso fui reconvertido, tras la expiación del último pecado, la última norma que infringí por ti, da igual, te amo, viajemos al final de esta noche, hacia el limbo del tiempo, de la mano podemos hacerlo, quitemos las sábanas y unamos de nuevo, las manos a tu cuerpo. Desconozco su autor.

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